El biometano, pieza estratégica para la autonomía energética europea y la descarbonización

Dos contribuciones de investigadores del Instituto de Procesos Sostenibles en la revista RETEMA analizan cómo avanzar hacia la realidad del biometano mediante su mejor integración en la economía circular, las infraestructuras, la regulación y el territorio.

Actualmente, la Unión Europea, “depende en su mayor parte de las importaciones de gas natural”. Mientras tanto, el biometano se perfila como una alternativa estratégica y ambiciosa para la transición energética, la descarbonización de la economía y la gestión sostenible de los recursos. Sin embargo, la distancia entre ese potencial y la realidad sigue siendo grande. En el número 273 de la revista RETEMA (Especial Bioenergía 2026), investigadores del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid abordan esta cuestión desde el punto de vista de la innovación tecnológica y los retos de ese despliegue, frente a la actual crisis de suministro energético.

España podría producir más de 100 TWh de biometano al año, pero en 2024 inyectó a la red apenas 316 GWh. Así lo recoge el artículo Biometano: ¿potencial o realidad?, de las investigadoras Raquel Lebrero (Unidad ENVIROENG) y María Molinos (Unidad PROCESSES), coordinadoras del proyecto europeo MSCA RENEWME. El artículo recuerda que el plan REPowerEU, lanzado por la Comisión Europea en 2022, “fijó como referencia 35.000 millones de metros cúbicos anuales de biometano para 2030, mientras que la actualización del PNIEC 2023-2030 sitúa el objetivo español en 20 TWh anuales de biogás para esa fecha”, una cifra muy alejada de la producción actual.

Según las investigadoras, el problema no está en la tecnología, ya madura, sino en la cadena de valor: suministro de residuos, gestión del digestato, conexión a red, financiación y aceptación social. Además, señalan que el proyecto de Real Decreto del MITECO, que fija cuotas mínimas de biometano en el gas comercializado, introduce una señal de demanda a largo plazo, sin embargo, regular la demanda no crea por sí solo la oferta.

Las investigadoras plantean la necesidad de dejar de pensar las plantas de biogás y biometano solo como instalaciones energéticas y entenderlas como infraestructuras territoriales de economía circular, que requieren coordinación entre administraciones, acceso a materias primas sostenibles, contratos estables y aceptación por parte de la sociedad local. En esa dirección trabajará RENEWME, una red doctoral europea, coordinada por el ISP de la UVa, que formará a la próxima generación de especialistas en biogás.

Por su parte, el artículo Nuevos conceptos de biorrefinerías para maximizar la producción de biometano a partir de residuos y aguas residuales, los investigadores Raúl Muñoz Torre, Raquel Lebrero, Pedro García Encina y Alberto Tena proponen combinar la digestión anaerobia con la gasificación, la fermentación de gases y el uso de microalgas, lo que permitiría aprovechar de forma más completa el carbono y los nutrientes, incluso de residuos no biodegradables, y obtener bioproductos de valor añadido. Ante la oposición social a las plantas de biogás, motivada por “la preocupación ante los malos olores, el aumento del tráfico pesado asociado al transporte de residuos y la contaminación de las aguas subterráneas por nitratos”, señalan la gasificación de residuos con metanización del gas de síntesis como una alternativa prometedora, que permitiría emplear biomasa de difícil digestión minimizando la lixiviación de nutrientes y posibles molestias por olores.

Las infraestructuras de biometano están llamadas a consolidarse como motores territoriales de economía circular, capaces de valorizar residuos, evitar emisiones de gases de efecto invernadero y dinamizar las economías locales.

El Instituto de Procesos Sostenibles, a través del compromiso con la excelencia investigadora, el rigor técnico y la colaboración multisectorial, reafirma su apuesta por un modelo energético eficiente, renovable y comprometido con la sostenibilidad global.

Planta de biometano. Fuente: Pixabay

Compartir: