Los investigadores e investigadoras de nuestro instituto comparten un objetivo común, contribuyendo a cinco áreas clave de desarrollo. Estas áreas constituyen el nexo que entrelaza diversas disciplinas y especializaciones dentro de nuestra institución.
La contaminación del agua, el suelo y el aire amenaza los ecosistemas y la salud, y afecta a servicios esenciales como el suministro de agua, la sanidad y la productividad del sector primario. Una gestión eficaz de la contaminación requiere reforzar la prevención y el control, impulsar tecnologías de tratamiento sostenibles y mejorar los métodos analíticos de detección y monitorización. Asimismo, dada la estrecha interconexión entre la salud humana, animal, vegetal y ambiental, es esencial adoptar un enfoque «One Health» multisectorial y transdisciplinar frente a los desafíos de la contaminación ambiental.
La dependencia de los combustibles fósiles compromete la seguridad, la asequibilidad y la sostenibilidad del sistema energético. Ello exige acelerar el desarrollo y despliegue de tecnologías de generación renovable y de nuevos vectores energéticos, así como de sistemas de almacenamiento que permitan su integración efectiva en el sistema. Asimismo, se requieren actuaciones orientadas a mejorar la eficiencia energética y la gestión de la producción renovable, garantizando su correcta integración en el sistema energético.
El modelo lineal de producción y consumo presiona los recursos naturales y los ecosistemas. Frente a ello, la economía circular busca prolongar el uso de los recursos, reducir los residuos y reincorporarlos a los procesos productivos. En este contexto, son clave las tecnologías de valorización de corrientes residuales, subproductos y biomasa, junto con procesos sostenibles de extracción y purificación para obtener combustibles, productos químicos, ingredientes y materiales, reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes y favoreciendo cadenas de valor sostenibles.
La transición verde y digital debe avanzar de forma conjunta para lograr una industria climáticamente neutra. En este contexto, la modelización, optimización, automatización y digitalización de los procesos industriales es clave para mejorar su eficiencia, calidad y sostenibilidad. Asimismo, los métodos analíticos basados en investigación operativa y análisis de datos permiten integrar criterios de sostenibilidad en la toma de decisiones. Estas capacidades favorecen sistemas productivos más flexibles, resilientes y eficientes en el uso de los recursos.
Lograr sistemas alimentarios sostenibles, resilientes y saludables exige reducir su impacto ambiental y climático, aprovechar mejor los recursos y garantizar dietas saludables y asequibles. Para ello, es clave avanzar en la circularidad y eficiencia de las cadenas alimentarias mediante la valorización de coproductos y subproductos y procesos de alta precisión; reducir emisiones e impactos ambientales mediante prácticas como la agricultura ecológica y los cultivos proteicos; y profundizar en el conocimiento de la relación entre alimentación, salud y microbiomas de los sistemas alimentarios.